Thor: una guerra ganada

La decisión de adoptar un perro no siempre es fácil, pero cuando el amor a primera vista te llama, no hay más que pensar. Así fue como Thor conoció a Mariana y su vida cambió para siempre.

La historia de Thor y Mariana comienza con un poco de indecisión al principio, pero luego, se convirtieron en grandes amigos. Él, era un perro negrito que vagabundeaba por Zárate en busca de comida y refugio, sumamente lastimado y con sarna, y ella, era una chica que necesitaba tener una compañía. Sus vidas se cruzaron gracias a una jornada de adopción en la sucursal de Puppis Recoleta y desde ese momento, no se separaron nunca más.

Pero la historia de Thor comienza un poco antes de conocer a su humana, ya que era un perro adulto que se refugiaba en una estación de servicio de Zárate y que fue rescatado por Julieta, una voluntaria de la Protectora Proyecto Animal Zarate, para intentar curarlo y darlo en adopción a través de Puppis, como había hecho con otros tantos cachorros.

Mientras el tratamiento de Thor iba avanzando poco a poco, el 6 de enero de 2018, llegó una familia para él. “Nosotros queríamos un perro que necesitará realmente la adopción, no queríamos el más bonito porque los adoptan más rápido y los viejitos o con problemas de salud son más complicados de que se los lleven”, dijo Mariana recordando el momento en que vieron a un perrito negro, chiquito, tímido y aislado del resto y decidieron que él era perfecto para su estilo de vida.

Aunque Thor se adaptó muy rápido a su nuevo hogar, no lograba entender que ya no debía dormir más entre los diarios y cartones como hacía en la estación de servicio, sino en la cómoda camita que Mariana le había comprado con la intención de que fuera su guarida. Y es por eso, que con paciencia le enseñó que ya no era necesario que siga su vida de perro callejero y que esta vez, tendría un lugar calentito y resguardado para pasar el resto de sus noches.

Sin embargo, paralelamente a la adaptación de su nueva vida como el perro de la casa, Thor siguió asistiendo a Puppis para continuar con su tratamiento de sarna junto a su veterinaria Sol, quien se encargaba de cuidarlo todos los sábados hasta que finalmente, luego de un mes, recuperó su piel y comenzó a crecerle nuevamente el pelo. Hoy, Thor está recuperado en su totalidad y sigue asistiendo a sus controles veterinarios gracias a Puppis One, la obra social que lo ayuda a mantenerse sano y fuerte.

La recuperación de Thor hizo que, poco a poco, él y Mariana fueran cuidándose y confiando el uno al otro hasta que se hicieron grandes amigos y compañeros de vida, tanto que ahora, él se convirtió en el más mimado de la casa. “Es mimado porque se lo merece, es muy buen perro, obediente, cariñoso y tranquilo”, enfatizó su humana, orgullosa de su negrito, que nunca para de mover la colita cuando la ve.

Luego de un año de convivencia con Thor, Mariana concluyó que siempre es mejor adoptar y darle la oportunidad a un perro para que pueda ser feliz y comenzar una nueva vida lejos del maltrato y de la calle: “Si tú adoptas es porque de verdad quieres y ya sabes por lo que posiblemente ellos pasaron, ahora te toca cuidarlo y darle amor. Ellos sienten eso y son muy agradecidos”, concluyó.

Hoy, Puppis sigue comprometiéndose con los que no tienen voz para unir más lazos como los de Mariana y Thor, y es por eso, que en cada jornada de adopción se encargan de buscarle el perro ideal al adoptante, para que sean felices y comiencen a disfrutar de una segunda oportunidad de vivir a pleno, pero esta vez, juntos.

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