¿Qué sucede con las embarazadas y los gatos?

Hay muchos mitos alrededor de la dulce espera de una humana con la convivencia con un gato, ya que existe una infección que transmiten las heces de los gatos que se llama toxoplasmosis, pero hoy en día se encuentra muy controlado.

No sólo los gatos transmiten esta enfermedad, también podés contagiarte si la carne que consumís se encuentra mal cocida o incluso por la falta de lavado en frutas y verduras, así que no todo es culpa de nuestro felino favorito.

De hecho, se calcula que el 80% de la población ya ha sufrido de esta enfermedad y hasta está demostrado que el contacto con este tipo de mascotas durante el embarazo no significa un factor de riesgo.

Con las medidas higiénicas adecuadas para un gato y un humano, es muy difícil contagiarse, así que no tendrás que preocuparte por sacar del hogar a tu gatito si estás cursando un embarazo. Es mucho mejor que se cuiden los tres: vos, el bebé en camino y el gato, para que estén sanos y puedan seguir conviviendo juntos.

Si querés estar segura de que todo se encuentra en orden, lo mejor será realizar un análisis de sangre para prevenir o tratar en el caso de que no seas inmune a la enfermedad. Además, durante todo el embarazo es importante que estés lejos del contacto con las heces de tu gato y mantengas la total limpieza tanto del arenero como de la casa en general, ya que los felinos trepan en todos lados.

Esto no significa que interrumpas tu convivencia con el gato, sino que te adecues a la llegada del nuevo integrante de la familia y le hagas saber a tu mascota que habrá un bebé pronto en casa.

Con el cuidado preciso, podrás cursar un embarazo feliz y sin complicaciones acompañada de tu mascota favorita.

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