Enfermedades más comunes en perros y gatos mayores

Cuando adoptamos a un perrito o a un michi, sabemos de antemano que su vida será más corta que la nuestra y, aunque eso muchas veces sea doloroso y les pidamos que sean eternos, sabemos que la esperanza de vida de un animalito ronda entre los 12 y 14 años en un gato y de 8 a 15 en un perro.

Sin embargo, en el tiempo que están con nosotros debemos darle la mejor atención veterinaria para que sean sanos, felices y muevan sus colitas de aquí para allá. 

Aquí, hablaremos un poco de las enfermedades más frecuentes entre nuestros amigos cuando llegan a gerontes, es decir senior, y cómo detectarlas y qué hacer al respecto. 

Si es cierto que comenzamos a pensar que nuestra mascota es senior a partir de los 8 años, pero en el caso particular de los gatos suele ser más dificultoso, ya que no expresan de forma explícita los dolores o signos clínicos. Esta actitud, discreta y escondedora, dificulta muchas veces, la identificación y el diagnóstico de patologías tales como problemas articulares y dentales, entre otras. 

En el caso de los caninos no suele darse esta situación, por lo que solemos llegar al diagnóstico mucho más precozmente. En este sentido, debemos saber que existe una serie de enfermedades crónicas propias de la edad avanzada que afectan tanto a perros como a gatos y que comprometen a diferentes órganos, produciendo en muchos casos, dolor o pérdida de la funcionalidad, tales como enfermedades de la cavidad oral, enfermedades degenerativas, cardiovasculares, endocrinológicas, así como disminución de la visión y audición.  

Enfermedades en perros y gatos cuando ya son viejitos:

  • Enfermedad degenerativa (Artrosis): En la articulación artrítica el cartílago se puede desgastar hasta el punto de dejar expuesto el hueso subyacente, lo que por lo general, produce mucho dolor. El cuerpo compensa esto generando más hueso alrededor de la articulación con el fin de reducir la movilidad. 
  • Enfermedades de la cavidad oral: Son muy habituales en los pichichos que se hacen mayores, produciendo dolor, pérdida de apetito y consecuentemente disminución del peso corporal. Aquí hablamos de enfermedad periodontal, acumulación de sarro y placa bacteriana, gingivitis, halitosis y posteriormente, pérdida de piezas dentarias. La falta de higiene bucal acelera el proceso en estas patologías y puede afectar otros órganos vitales.
  • Enfermedad renal crónica: El paso del tiempo deteriora la capacidad funcional de los riñones, tanto en los perros como en los gatitos (esto sucede también en los humanos). No obstante, con un adecuado control y tratamiento, además de una dieta adecuada, los animales pueden convivir muchos años con esta enfermedad.
  • Enfermedad cardiovascular: Varias alteraciones en la estructura y función del sistema cardiovascular afectan a nuestros amigos de cuatro patas que son más viejitos, y, de hecho, suelen tener reducción de las reservas cardiovascular y respiratoria, siendo propensos al deterioro con el estrés o el esfuerzo excesivo, requiriendo, a menudo, restricción del ejercicio.
  • Pérdida de visión y audición: Al igual que en Seres Humanos, los perros y gatos mayores van perdiendo facultades sensoriales de forma progresiva. Algunos, incluso, en su totalidad. Normalmente se adaptan bien y pueden moverse sin dificultad si evitamos cambios bruscos en el ambiente.
  • Síndrome de Disfunción Cognitiva: Los animales mayores, pueden padecer un síndrome degenerativo muy similar al Alzheimer de las personas mayores. Ocurre cuando los animales empiezan a mostrar comportamientos inexplicables que no están asociados a ninguna otra enfermedad. Los principales signos son: irritabilidad, agresividad, disminución del interés por el contacto con los propietarios, cambios en los patrones de sueño, maullidos excesivos, deambulación en círculos, etc. 

Si bien enumeramos algunas de las enfermedades más frecuentes, lo ideal es que lleves a tu amigo de cuatro patas a realizarse chequeos al menos dos veces al año para descartar cualquier tipo de patología y tratar a tiempo algunas para que no lleguen a un estado avanzado. 

Con un buen diagnóstico veterinario, tu peludito vivirá muy feliz y probablemente, tendrá una mejor calidad de vida. 

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